Valores

Vivimos tiempos en que todo vale, que es tanto como decir que nos hemos vaciado de valores. Viva el relativismo histórico.

Si son los valores un rasgo esencial de la naturaleza humana, diremos que nos vamos deshumanizando a medida que se nos van apagando los valores.

Acostumbramos a oir que los valores cambian y evolucionan, adaptándose al tiempo histórico. Pero también ganan o pierden vida según el aire que respiran.

Tocan tiempos de tecnología y globalización, de mudanzas urgidas por la prisa y la zozobra. Malos consejeros para esta travesía.

Los valores surgen del sentimiento. Se valora lo que se estima y se desea, desde la convicción de la pasión y la fuerza de la creencia.

Vivimos tiempos en que los sentimientos son zarandeados y vilipendiados. Carga lastrada que frena la tracción del automatismo. Libérate del espíritu, clama sutil el nihilismo.

Podemos vivir en la ensoñación de que la diferencia sólo estriba en que vivimos tiempos con distintos sentimientos. Como si fuese una cuestión de adaptación al espacio y tiempo. Pero no es así o sólo así. También es que son menos y, sobre todo, que nos acompañan menos.

Nuestro tiempo más atañe a una mutación o metamorfosis de los genes emocionales o afectivos, al comprobar cómo galopante se está generando en todas las culturas y también el radical grado de negación que implica sobre valores que nos han venido definiendo desde la antigüedad de las civilizaciones. 

Se está abriendo una sima entre la persona anterior y venidera.

Por eso se interna más en la realidad quien constata que vivimos tiempos con menos sentimientos y menos presencia vital de los sentimientos. Su luz brilla menos intensa y despreciada como guía de viaje.

El concepto del “hombre nuevo” emerge metálico de las aguas frías. Parece que sin proyección trascendente. La vida se queda como un pasar pasivo, como un placer para usar y un tiempo para gastar. Consumiéndose sin un fin, pregúntale -si te atreves y te entiende-cuáles son sus valores, en qué y cómo se reconoce persona, para sí y en su relación con los demás.

Si encuentras algo sólido, hondo y firme como pauta para guiar la actuación personal y nuestra relación con los otros en los entrantes tiempos nuevos, te pido que me lo cuentes. La sociedad necesita  valores para creer y yo necesito creer en esos valores.

Algo más que el utilitarismo material.

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