Tiempos Verdes

1. POEMA INÚTIL

Aquí, hoy.

Anclado entre la pena y la tristeza,

reventándome en el pecho la certeza

de que este loco afán mío

no ha de tener más futuro

que éste. El de un papel cualquiera.

Sabiéndome de antemano expulsado

de un jardín que no he pisado.

Amor mío, este poema inútil

que nunca habrás de leer,

quiere, si pudiera ser,

acariciarte un momento,

perderse en la inmensidad de tu mirada,

y aunque sea inútil desearlo,

quiero que sepas que lo deseo,

aunque sea inútil te lo digo hoy,

porque tal vez mañana sea tarde.

Está tan fría y oscura la noche

y me duele tanto este desamor…

2. COGIENDO AL VUELO UN INSTANTE

En la muerte de un tiempo

varado en el silencio.

En la cadencia de una emoción

perfilada en el sueño.

Dejamos nuestro cuerpo al compás,

del alma que espera,

del por hacer que aguanta.

3. EN AQUEL AMANECER

La lluvia y la niebla tupida

a través de la ventana,

desde el sillón del ángulo oscuro,

vagaba absorto sobre otras ventiscas

menos premonitorias y más tangibles,

reposando mi mirada sobre contornos,

reflejos refulgentes sobre los muebles,

claroscuros de tiempos viejos,

con polvo silenciado en su nirvana.

Ideas densas, emociones húmedas

impreganaban los aires cercanos,

en recuerdos condensados.

El frío seguía soplando fuera…

4. TRAJE DE INVIERNO

Realzaba su figura

en nubes de blanco azul,

presentándose en moles sincopadas

que venían sueltas, deshilvanadas

montadas sobre horizontes

de inconfesos matices.

La mañana era pálida,

de esas frías de otoño,

con un velo de niebla helada sobre los campos,

entornada entrelos almendros desnudos.

Algo llamaba a su dimensión difuminada,

etérea averiguación de la muerte aproximada,

avanzando con pasos flotantes sigilosos,

de entre el oscuro desconocimiento del final.

Era el desconcierto de las horas inciertas,

la certeza de la intuición funesta,

que nos llamaba con ecos melodiosos,

que nos atraía con aires sugerentes.

Los campos latentes tendidos, evaporizando

un sueño, un ensayo o un encuentro,

desde sus yerbas ocres humedecidas,

desde las copas grises de los almendros viudos,

de hojas, de sol y de flores.

Llamando un gris rojizo, un ocre grisáceo.

Horas de niebla cubriendo campos enteros,

vidas llenas.

La mañana estaba asceta,

las pasiones adormiladas,

apenas dejaban escuchar algún suspiro.

5. EN TU BÚSDQUEDA

Saliendo de mis ganas más maduras,

sin equipaje, lanzado hacia las órbitas,

voy en tu búsqueda hasta donde estés,

sin más consuelo que mi vida.

Sueño con tus intentos cotidianos,

allí donde asientas el ímpetu más tuyo,

donde encuentro lo que dejaste palpitando.

Colgado de cada uno de tus misterios,

 transportado por cada una de tus señas,

por los valles donde tu canción repara,

donde tu aroma se diluye.

Disfrutando del día en que te cante un poema,

allá en el instante excelso,

dedicándome a tus cercanías,

ofrendando tus pechos al despunte del alba.

6. INTUYÉNDOTE

En la dulce cadencia de un tiempo anterior,

allí donde el horizonte proyecta su mensaje,

donde nuestros ojos topan con el más allá,

mar inaccesible de franjas incandescentes,

allí donde reposa el sueño de ti,

me entregué ensimismado y hambriento.

En un frenesí de luces y colores,

en un jeroglífico de signos y emociones,

quise verte revelada en energía…

Brío de luna…

Llanura de verde florida…

Te recibí como una descarga, como un mito

que salió de la ilusión pretérita,

como un anhelo sin detenerse,

siempre delante, siempre perseguido.

7. UN SUEÑO PARA TI

Quiero que sepas

que tengo un sueño para ti.

Lo guardaba en secreto

y es el más bello que pude soñar.

En el rincón más dócil,

donde anido los sentimientos cálidos,

fui construyendo un amor perenne.

Y hoy es el día en que se ha hecho mayor,

y su fertilidad se abre a la esperanza

para acompañar tus ojos callados,

la sonrisa de tus párpados cobijados

entre almohadas, cubiertos de deseos.

Es un sueño, el mío, el tuyo,

cubierto de infinita ternura,

bañado en colores de porcelana.

8. LO QUE YO QUISIERA SABER DE TI

Lo que yo quisiera saber de ti

es eso que tú retienes por valioso,

que permanece guardado ahí,

que llevas callado al mundo.

Lo que quiero que tú me digas

es ese imposible del alma,

esa canción que vibra en ti,

quimera, latente, espera…

Cuando los demás te ignoren con sus gritos,

cuando sus palabras vociferen obtusas,

queriendo terminar contigo

antes de probarte en veras,

y acabando con ellos mismos,

descúbreme entonces tu tesoro.

Lanza al viento tu canto de vida,

y los demás tendrán que volverse y oirte.

Cuando en tu soledad,

te duela el señuelo de esperanza,

cuando creas que ya se apagó la última luz,

¡ábrete!, ¡ven a mí! que yo sé

cuantas cosas tienes que contar,

antes que caiga la última hoja en tu calendario,

antes de que escribas tu último verso.

30 noviembre 1980

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