Horas de hastío

Volviendo, una vez más,

a la vida donde el tiempo pesa demasiado,

donde nos cansan hasta las horas

de mayor placidez imaginada.

Allí donde ningún pájaro bate sus alas,

allí donde el polvo pende estático

en aire viejo inmutable.

Donde nuestra imaginación

pierde su razón en una alfombra,

allí,

donde vamos amontonando tanta vida,

tanto tiempo lleno de herrumbre,

allí donde el tiempo más pesa.

Donde las horas viscosas se estiran

hasta marear y gastar nuestra energía

en el polvo pesado de la vida.

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