Consejos de un aristócrata bizantino – Cecaumeno

Como se debe actuar cuando se juzga a alguien

– Cuando una persona sea condenada injustamente, no calles ni permanezcas al margen, sino hazte cargo de él, tiéndele la mano para ayudarle e intenta evitar cuanto antes el mal, primero importunando al juez y luego a la parte acusadora. Si después de rogarles muchas veces, permanecen inflexibles ante la demanda, entonces, si puedes, divulga el asunto y critícalos delante de todos.

– Socorre siempre al necesitado. Conduélete. No aspires a recompensas humanas, sino mira a Dios. si alguien te hizo daño y descubres que se halla en peligro sin merecerlo, tiéndele la mano, pues no sabes lo que traerá el mañana.

Como debe actuar el que sirve al emperador

– Ten presente cada día ante tus ojos la imagen de tu caída. Y si eres el hombre de confianza del emperador, muéstrate humilde y no hables francamente, pues el prestigio y la franqueza engendran envidia.

– No envidies ni guardes rencor a nadie, pues los caminos del rencor llevan a la muerte.

Cómo debe actuar el que sirve en la corte

– Resérvate el último lugar, pues será Dios el que te ascienda. No seas estricto e inflexible y no contraríes a los poderosos. Preséntate ante ellos, aunque no constantemente, pues el trato habitual suele llevar aparejado el desprecio.

– Piensa en el futuro como si fuera presente y no cometerás errores.

Cómo deben actuar jueces y notarios

– El que ansía regalos deambula entre las sombras de la ignorancia.

– Hasta los más respetables de los hombres se dejan cautivar con dinero y unas palabras adecuadas.

– No te conduelas de nadie en el juicio movido por la benevolencia.

– tus notarios y el resto del personal que te atiende deben temerte. Pues si te temen, no infringirán la ley. ¡No se te ocurra tenerles miedo!.¿Cómo podría ocurrir ésto?. Si tú también infringes la ley. Los que viven de acuerdo con la justicia están a resguardo por todas partes. Sin embargo, no debes infundir un miedo atroz y gratuito a tus hombres y demás servidores a tu cargo, pues se llenarán de resentimiento contra ti. Del mismo modo que el que te sirve precisa ahora de tu ayuda, las circunstancias pueden llevar quizás a que tú mismo necesites que él te tienda su mano.

– Los servidores suelen alabar y enaltecer ante su señor a aquél del que han recibido algún favor, aunque sea un asesino y profanador de tumbas; pero si no ha recibido nada de una persona, por muy honesta y noble que ésta sea enfurecen como si fueran víctimas de una injusticia por su parte.

Cómo deben actuar maestros y filósofos

– Si eres un maestro o un filósofo, esfuérzate en mostrar tus conocimientos mediante tu comportamiento y tus palabras, mediante tu actuación y tus obras.

Cómo debe actuar un estratego (superior en mando de un contingente militar)

– Sin exploradores es del todo imposible cumplir con ningún cometido.

– Debes luchar por preservar tus tropas, pero no debes caer en la cobardía por esta excusa, sino ser audaz e inasequible al desaliento.

– Habla con todos y presta atención a las palabras de cada uno de ellos y si el que te ha dicho algo acertado e inteligente carece de posición, no lo rechaces por ello.

– Si eres capaz de tomar decisiones, procura que nadie las conozca. Pero si no eres capaz tú solo de tomarlas, que tus consejeros sean pocos.

– Si el enemigo te da largas un día tras otro, prometiéndote ya hacer la paz, ya firmar un acuerdo, ten por cierto que o espera ayuda de alguna parte o quiere tramar algo contra ti.

– No desprecies a los enemigos por ser bárbaros, puesto que son tan racionales como tú y tienen inteligencia natural y sagacidad.

– Si tus tropas ven que eres inasequible al desaliento, cobrarán valor, aunque los domine la cobardía y el miedo. Pero si tú te acobardas, ¿quién reconfortará a infundirá ánimos a las tropas?

– Invéntate tú tus propias tácticas.

– Si tu rival es un insensato, el doble deberás temerle, pues se pecipitará contra ti repentinamente. Por ello, no desprecies a la gente más simple, ni te arredres ante los sagaces.

– El estratego, si quiere ser apreciado por todos, no podrá conseguirlo ni con latigazos y castigos, ni con obsequios y regalos, sino que debe ser justo hasta la médula, estar por encima de todo regalo y beneficio, observar y juzgar correctamente y tratar a todos correctamente y por igual.

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