El arte de la prudencia (Parte I) – Baltasar Gracián

Baltasar GraciánUna selección de sentencias y aforismos
– El misterio en todo, por su propio secreto, provoca veneración (#3)
– No hace sagrada la imagen el que la pinta y adorna, sino el que la adora (#5)
– Más se saca de la dependencia que de la cortesía. Acabada la dependencia, acabada la correspondencia (#5)
– Siempre se estima más lo que menos se espera (#9)
– La vida del hombre es milicia contra la malicia del hombre (#13)
– No basta la sustancia, también se necesita la circunstancia (#14)
– La reputación se compra con trabajo; poco vale lo que poco cuesta (#18)
– Lo real nunca puede alcanzar a lo imaginado, porque imaginarse las perfecciones es fácil, pero es muy difícil conseguirlas (#19)
– No todo lo bueno triunfa siempre. Las cosas tienen su tiempo (#20)
– A veces es mejor el consejo contenido en un chiste que la más docta enseñanza. Mças les valió a algunos la sabiduría que se comunica en el trato social que todos los conocimientos académicos (#22)
– Es necesario adivinar, y más en asuntos que pueden decepcionar. No puede ser entendido el que no sea buen entendedor (#25)
– Hay adivinos del corazón y linces de las intenciones. Las verdades que más nos importan vienen siempre a medio decir (#25)
– Encontrar el punto débil de cada uno. Este es el arte de mover las voluntades (#26)
– No hay voluntad que no tenga una afición especial. Todos idolatran o la estimación o el interés, y, la mayoría, el placer (#26)
– En el mundo hay más desordenados que disciplinados (#26)
– Mejor lo intenso que lo extenso (#27)
– Usar mucho de lo bueno es abusar (#27)
– La entereza tiene pocos seguidores constantes. Muchos la elogian, pero no en su casa (#29)
– La mala suerte es, con frecuencia, culpa de la estupidez y no hay contagio más pegadizo para los próximos al desdichado (#31)
– La ventaja de mandar es poder hacer más bien que todos los demás (#32)
– Es una gran lección de la vida el saber negar, pero lo es mayor el saber negarse uno mismo (#33)
– Peor es ocuparse de lo inútil que no hacer nada (#33)
– Para ser prudente no basta no ser entrometido; hay que procurar que no te entrometan. No se puede ser tan de los otros que uno no sea de sí mismo (#33)
– Cualquiera habría triunfado si hubiera conocido su mejor cualidad. La mayoría violenta su capacidad y por eso no destaca en nada (#34)
– La reflexión llega donde no alcanzó la aprehensión (#35)
– Saber retirarse cuando se está ganando. Cuanto más corren los éxitos atropellándose, tienen mayor riesgo de resbalar y dar al traste con todo. La fortuna se cansa de llevar a uno a cuestas durante mucho tiempo (#38)
– Conseguir la admiración general es mucho, pero es más ganar el afecto (#40)
– Para la benevolencia, se necesita la beneficiencia (#40)
– Lo excelente es raro. Hay que moderar la estimación. Encarecer es una parte de la mentira (#41)
– La mayor perfección de las acciones, depende de la seguridad con que se realizan (#45)
– Es más fácil evitar el peligro que salir bien de él. Cada peligro trae otro mayor, y aproxima al precipicio (#47)
. Hay sujetos que sólo son fachada. Tienen la entrada de palacio y de choza las habitaciones (#48)
– Vivir es saber elegir (#51)
– La diligencia hace con rapidez lo que la inteligencia ha pensado con calma (#53)
– La diligencia es la madre del éxito. Correr despacio es el lema (#53)
– Si uno es señor de sí, lo será después de los otros (#55)
– La muleta del tiempo es más útil que el afilado palo de Hércules (#55)
– Lo que se hace deprisa, deprisa se deshace (#57)
– Lo que mucho vale, mucho cuesta (#57)
– En la casa de la Fortuna, si se entra por la puerta del placer se sale por la del pesar y viceversa (#58)
– Hay quien no sabe vivir sin algún sinsabor cotidiano (#64)
– Nunca se debe pecar contra la propia felicidad por complacer al que aconseja y permanece ajeno (#64)
– Los gustos se pegan con el trato (#65)
– Siempre pesa más el descrçedito del fracaso que el uso adecuado de los medios. El que vence no necesita dar explicaciones (#66)
– Todo lo dora un buen final (#66)
– Hacer que comprendan es más importante que hacer recordar. Unas veces hay que recordar y otras aconsejar (#68)
– La mayoría de las veces no se consigue porque no se intenta (#68)
– Conocerse es empezar a corregirse (#69)
– Tanto importa saber negar como saber conceder (#70)
– No se deben negar de golpe las cosas, pues es mejor una decepción a sorbos. Tampoco se debe negar del todo, pues se suprimiría la dependencia (#70)
– El no y el sí son breves de decir y exigen pensar mucho (#70)
– Menos daña la mala ejecución que la falta de decisión (#72)
– Las verdaderas fieras están en las ciudades (#74)
– Elegir un modelo elevado, más para superarlo que para imitarlo (#75)
– No hay mayor desaire que el continuo donaire (#76)
– La semejanza atrae la simpatía (#77)
– La necedad siempre entra de rondón, pues todos los necios son audaces (#78)
– Se vive más de oídas que de lo que vemos. Vivimos de la fe ajena(#80)
– El oído es la segunda puerta de la verdad y la principal de la mentira (#80)
– La cautela debe ser contrapeso de lo falto y de lo falso (#80)
– La costumbre disminuye la admiración y una novedad mediana suele vencer a la mayor eminencia una vez envejecida (#81)
– Apurar el derecho es injusticia, y la naranja que mucho se exprime, amarga (#82)
– Al hombre sabio le son más útiles sus enemigos que al necio sus amigos (#84)
– Es más fiera la lisonja que el odio, pues éste señala defectos que se pueden corregir, pero aquélla los disimula (#84)
– El mucho uso de lo excelente se convierte en abuso (#85)
– Es un gran defecto no servir para nada, y no menor querer servir para todo (#85)
– Es muy fácil alcanzar mala fama, porque lo malo es muy creíble y cuesta mucho borrarlo (#86)
– Es más fácil prevenir que remediar (#86)
– Mandar es, en gran parte, no darse por enterado (#88)
– No se puede ser dueño de sí si primero no se conoce uno mismo (#89)
– Dos cosas acaban muy rápidamente con la vida: la necedad y el vicio (#90)
– La sospecha de desacierto en el que actúa se convierte en evidencia para el que mira (#91)
– Causa mayor veneración la opinión y la duda sobre dónde llega la capacidad de cada uno que la evidencia de ella, por grande que fuera (#94)
– La reputación es el usufructo de la fama (#97)
– Las pasiones son los portillos del ánimo (#98)
– Las cosas no pasan por lo que son, sino por lo que parecen (#99)
– Lo que uno sigue, el otro lo persigue. Es un necio insufrible el que quiere regularlo todo según su criterio (#101)
– Los gustos son tantos como los rostros (#101)
– No hay defecto, sin afecto (#101)
– Lo bueno, si breve, dos veces bueno; incluso lo malo, si poco, no tan malo (#105)
– Lo bien dicho, enseguida se dice (#105)
– Se consigue menos estimación cuanto más se busca. Depende del respeto ajeno, por eso uno no se la puede tomar, sino merecer (#106)
– La ingenuidad encuentra disculpa para todo en la intención o en la inadvertencia (#109)
– Dejar las cosas antes de que ellas nos dejen (#110)
– Uno valdrá tanto como quieran los demás (#111)
– Para ganar amistades el mejor medio es hacer favores (#111)
– Por el afecto se gana la reputación (#112)
– La cortesía cuesta poco y vale mucho (#118)
– Hay que estimar para ser estimado y el que quiere hacer casa que haga caso (#119)
– Cambian, según los tiempos, el pensamiento y el gusto: no se debe pensar a la antigua y querer gustar a la moderna (#120)
– El gusto de la masa, decide en casi todo (#120)
– Es hacer las cosas al revés tomar a pecho lo que se debe echar a la espalda. Muchas cosas que eran algo, se quedaron en nada al dejarlas. Otras que no eran nada, por haber hecho caso de ellas fueron mucho (#121)
– Muchas veces nace la enfermedad del mismo remedio (#121)
– De los afectados se dice que carecen de lo que presumen (#123)
– Unos honran los puestos, a otros los puestos les honran (#124)
– Ocuparse de las faltas ajenas es señal de tener maltrecha la fama propia. El que más escarba, más se enloda (#125)
– La reputación consiste más en la cautela que en los hechos. Si uno no es casto, que sea cauto (#126)
– La queja siempre desacredita (#129)
– Recordar los favores de los ausentes es solicitar los de los presentes (#129)
– Valer y saberlo mostrar, es valer dos veces (#130)
– Cuando se trata de dar, más se estima lo entregado con sabiduría que con rapidez. Siempre ha sido más estimado lo deseado (#132)
– A quien pide con prisa, conceder tarde (#132)
– Contra la fragilidad, la prevención (#134)
– No hay mejor remedio para los desconciertos que dejarlos correr, pues caen por su propio peso (#138)
– Todas las perfecciones dependen de su momento; no siempre la belleza está en su punto (#139)
– De poco sirve agradarse uno mismo si no se contenta a los demás. Quien está pagado de sí mismo a todos se debe (#141)
– Querer hablar y oírse no sale bien. Los hinchados de orgullo hablan con eco(#141)
– Nunca se vengará bien con mal (#142)
– El prudente siempre está de parte de la razón, no de la pasión (#142)
– No descubrir el dedo malo, pues recibirá todos los golpes. La malicia siempre hiere donde más duele, en la parte más débil (#145)
– La mentira es siempre la primera en todo. La verdad siempre llega la última y tarde, cojeando con el tiempo (#146)
– Nadie es tan perfecto que no necesite alguna vez un consejo (#147)
– Habla si quieres que te conozca (#148)
– Saber vender sus cosas. No es suficiente con su bondad intrínseca, pues no todos muerden la sustancia ni miran por dentro. Donde hay gente va la mayoría, porque ve ir a los otros. (#150)

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