Un Manual de Vida – Epicteto

SABER LO QUE PUEDES CONTROLAR Y LO QUE NO
– La felicidad y la libertad comienzan con la clara comprensión de un principio: algunas cosas están bajo nuestro control y otras no. Sólo tras haber aprendido a distinguir entre lo que podemos controlar y lo que no, serán posibles la tranquilidad interior y la eficacia exterior.
– Bajo control están las opiniones, las aspiraciones, los deseos y las cosas que nos repelen. Siempre tenemos la posibilidad de elegir los contenidos y el carácter de nuestra vida interior.
– Fuera de control están la forma en que nos ven los demás y nuestra posición en la sociedad. Intentar controlar o cambiar lo que no podemos tiene como único resultado el tormento. Si pensamos que podemos llevar las riendas de cosas que por naturaleza escapan a nuestro control, o si intentamos adoptar los asuntos de otros como propios, nuestros esfuerzos se verán desbaratados y nos convertiremos en personas frustradas, ansiosas y criticonas.

OCUPATE DE TUS PROPIOS ASUNTOS
– Presta atención únicamente a tus verdaderas preocupaciones y dar por sentado que lo que pertenece a los demás es asunto suyo y no tuyo. Serás auténticamente libre y eficaz, pues darás buen uso a tus esfuerzos en lugar de malgastarlos criticando u oponiéndote a los demás. Si conoces y prestas atención a tus verdaderas preocupaciones, nada ni nadie te hará actuar contra tu voluntad.

EL DESEO RECLAMA SER SATISFECHO
– Nuestros deseos y aversiones son soberanos veleidosos que reclaman satisfacción. El deseo y la aversión, aunque poderosos, no son más que hábitos. Y podemos ejercitarnos en tener mejores hábitos.

VEAMOS LAS COSAS TAL COMO SON EN VERDAD
– Las circunstancias no se presentan para satisfacer nuestras expectativas. Las cosas suceden por sí mismas. La gente se comporta tal como es. Aprovecha lo que realmente obtienes.
– Cuando algo acontece, lo único que esta en tu mano es la actitud que tomas al respecto; tanto puedes aceptarlo como tomarlo a mal. Lo que en verdad nos espanta y desalienta no son los acontecimientos exteriores por sí mismos, sino la manera en que pensamos acerca de ellos. No son las cosas lo que nos trastorna, sino nuestra interpretación de su significado.
– Las cosas y las personas no son lo que deseamos que sean ni lo que parecen ser. Son lo que son.

ARMONIZA TUS ACTOS CON LA VIDA TAL COMO REALMENTE ES
– No intentes establecer tus propias normas. Compórtate siempre, en todos los asuntos, de acuerdo con las leyes de la naturaleza. La armonía entre tu voluntad y la naturaleza debería ser tu ideal supremo. ¿Dónde practicar este ideal? En los pormenores de la vida cotidiana, en las tareas y deberes personales. Cuando lleves a cabo una tarea, hazlo tan bien como puedas, en armonía con la naturaleza. No se trata tanto de qué estás haciendo como de cómo lo estás haciendo.

LOS ACONTECIMIENTOS NO NOS HACEN DAÑO, PERO NUESTRA VISIÓN DE LOS MISMOS NOS LO PUEDE HACER
– Las cosas, por sí mismas, no nos hacen daño ni nos ponen trabas. Tampoco las demás personas. La forma en que veamos las cosas es otro asunto. Son nuestras actitudes y reacciones las que nos causan problemas.
– No temas a la muerte y al dolor; teme al temor a la muerte y al dolor.
– No podemos elegir nuestras circunstancias externas, pero siempre podemos elegir la forma de reaccionar ante ellas.

NI VERGÜENZA, NI CULPA
– Cuando sufrimos un revés, una molestia o una aflicción, no les echemos la culpa a los demás, sino a nuestra propia actitud. La gente mezquina suele reprochar a los demás su propio infortunio. La mayoría de la gente se lo reprocha a sí misma. Quienes se consagran a una vida de sabiduría comprenden que el impulso de culpar a algo o a alguien es una necedad, que nada se gana con culpar, ya sea a los demás o a uno mismo.
– Uno de los signos que anuncian el abordar del progreso moral es la gradual extinción de la culpa. Vemos la futilidad de la acusación.

CREA TU PROPIO MÉRITO
– No dependas nunca de la admiración de los demás. No tiene ningún valor. El mérito personal no puede proceder de una fuente externa. Es cosa probada que las personas, incluso quienes te quieren, no estarán necesariamente de acuerdo con tus ideas, no te comprenderán ni compartirán tu entusiasmo. ¡Madura!. Crea tu propio mérito. El mérito personal no puede alcanzarse mediante la relación con personas de gran excelencia. Ponte manos a la obra, hazlo lo mejor que puedas y prescinde de quien pueda estar vigilándote. Los triunfos y excelencias de los otros solo a ellos pertenecen.
– Piénsalo: ¿qué es realmente tuyo?. El uso que haces de las ideas, recursos y oportunidades que se te presentan.

CENTRATE EN TU DEBER PRINCIPAL
– Distraerse con fruslerías es la cosa más fácil del mundo.

ACEPTA CON CALMA LOS ACONTECIMIENTOS TAL COMO OCURREN
– No exijas que los acontecimientos sucedan como deseas. Acéptalos tal como son realmente. Así te será posible la paz.

TU VOLUNTAD ESTÁ SIEMPRE BAJO TU PODER
– Nada te retiene realmente, puesto que tu voluntad está siempre bajo tu control.
– Tu voluntad no tiene por qué verse afectada por ningún incidente, a no ser que tú lo permitas.

UTILIZA PLENAMENTE LO QUE TE SUCEDE
– Cada dificultad con la que tropezamos en la vida nos ofrece la oportunidad de volvernos hacia dentro e invocar a nuestros recursos íntimos. Las pruebas que soportamos pueden y deben darnos a conocer nuestra fuerza.

OCUPATE DE LO QUE TIENES, NO HAY NADA QUE PERDER
– En verdad nada nos puede ser arrebatado. No hay nada que perder. La paz interior comienza cuando dejamos de decir, a propósito de las cosas, “lo he perdido”, y en su lugar decimos “ha regresado al lugar de donde vino”. Lo importante es ser muy cuidadoso con las cosas que tienes mientras el mundo te permite tenerlas.

LA BUENA VIDA ES LA VIDA DE LA SERENIDAD INTERIOR
– El signo más claro de una vida superior es la serenidad. El progreso moral tiene como resultado liberarse de la confusión interior. Es mucho mejor morir de hambre libre de pesares y temores que vivir en la abundancia acosado por la preocupación, el pavor, el recelo y el deseo desenfrenado.

NO PRESTES NINGUNA ATENCIÓN A LAS COSAS QUE NO TE ATAÑEN
– Es bueno que nos consideren estúpidos e ingenuos  en relación con los asuntos que no nos atañen. No te preocupes por la impresión que causes en los demás.Están deslumbrados y engañados por las apariencias.
– Abstente de intentar granjearte la aprobación y la admiración de los demás. Ponte en guardia contra la presunción y la vanidad.

CONFORMA TUS DESEOS Y EXPECTATIVAS A LA REALIDAD
– Para bien o para mal, la vida y la naturaleza se rigen por leyes que no podemos cambiar. Cuanto antes lo aceptemos, más tranquilos estaremos.
– La libertad no es el derecho o la capacidad de hacer lo que te venga en gana. La libertad viene de comprender los límites de tu propio poder y los límites naturales establecidos por la divina providencia.

EVITA ADOPTAR LOS PUNTOS DE VISTA NEGATIVOS DE LOS DEMÁS
– Los puntos de vista y los problemas de los demás pueden ser contagiosos. No cometas sabotaje contra ti mismo inconscientemente adoptando actitudes negativas e improductivas fruto de tu trato con terceros. Acuérdate de discriminar entre los hechos en sí y la interpretación de los mismos.
– Contribuir a dar rienda suelta a obstinados sentimientos negativos no constituye una demostración de amabilidad o amistad para con las personas por quienes nos interesamos. Seremos de mucha más utilidad si permanecemos al margen y evitamos las reacciones melodramáticas.

INTERPRETA SIEMPRE BIEN EL PAPEL QUE TE HAN ASIGNADO
– Somos como los actores de una obra. La voluntad divina nos ha asignado papeles en la vida sin consultarnos nada. Aunque no podemos controlar el papel que se nos asigna, nuestro afán debe ser interpretar el papel asignado tan bien como sea posible y abstenernos de quejarnos del mismo. Sea donde fuere y en cualesquiera circunstancias, ofrece una actuación impecable.

TODO SUCEDE POR UNA BUENA RAZÓN
– Dime lo que piensas y te diré quien eres. Evita supersticiones que te lleven a conferir a los acontecimientos unos poderes o significados de los que carecen. Piensa, en cambio, que todo lo que te sucede, sucede por algún bien. Que si has decidido ser feliz, eres feliz. Todo acontecimiento conlleva algún beneficio para ti; basta con que lo busques.

LA FELICIDAD SOLO PUEDE HALLARSE EN EL INTERIOR
– La libertad es la única meta que merece la pena en la vida. Se consigue prescindiendo de las cosas que escapan a nuestro control. No podemos tener un corazón alegre si nuestras mentes son un afligido caldero de temor y ambición.
– ¿Quieres ser invencible?. Entonces no entables un combate con aquello sobre lo que no tienes un control real. La felicidad depende de tres cosas, y las tres están bajo tu poder: la voluntad, las ideas respecto a los acontecimientos en los que estás envuelto y el uso que hagas de esas ideas.
– La auténtica felicidad siempre es independiente de las circunstancias externas. Practica la indiferencia para con las circunstancias externas.
– Deja de aspirar a ser otro que tú mismo, pues esto está bajo tu control.

NADIE PUEDE HACERTE DAÑO
– La gente no tiene la facultad de hacerte daño. Cuando alguien te irrita, lo único que te está irritando es tu propia respuesta. Por consiguiente, cuando te parezca que alguien te está provocando, recuerda que lo único que te provoca es tu propio juicio del incidente. No permitas que tus emociones se enciendan ante meras apariencias.
– Intenta no limitarte a reaccionar al instante. Toma distancia de la situación a fin de tener una perspectiva más amplia. Sosiégate.

QUERER AGRADAR A LOS DEMAS ES UNA TRAMPA PELIGROSA
– Cuando intentamos agradar a los demás, nos encontramos mal dirigidos hacia lo que está fuera de nuestra área de influencia. Al hacerlo perdemos el dominio sobre el propósito de nuestra vida.

EL CARACTER IMPORTA MAS QUE LA REPUTACION
– La preocupación y el temor son una pérdida de tiempo. Incluso si tu reputación fuera una cuestión de importancia , no eres responsable de lo que los demás piensan de ti.
– Si puedo hacerme rico y poderoso conservando mi honor, la lealtad a la familia, los amigos, los principios y el amor propio, dime cómo se hace y lo haré.

TODO TIENE UN PRECIO
– Nunca obtendrás las mismas recompensas que los demás si no empleas los mismos métodos e inviertes el mismo tiempo que ellos. No es razonable pensar que podemos obtener una recompensa si no estamos dispuestos a pagar su precio. La persona que “gana” en algo no tiene ninguna ventaja real sobre ti, puesto que tuvo que pagar el precio de la recompensa. Siempre está en nuestras manos decidir si queremos pagar o no el precio de las recompensas de la vida.

EL DOMINIO DE UNO MISMO ES EL OBJETIVO AL QUE LA VOLUNTAD DIVINA DESEA QUE ASPIREMOS
– El mal no reside de forma natural en el mundo, en los acontecimientos ni en las personas- El mal es consecuencia del descuido, la pereza o la distracción: aparece cuando perdemos de vista el verdadero propósito de nuestra vida.

CONSIDERA LO QUE VIENE EN PRIMER LUGAR, LUEGO LO QUE LE SIGUE, Y ENTONCES ACTÚA
– Cultiva el hábito de estudiar y examinar una acción futura antes de emprenderla. Antes de obrar, retrocede para tener una visión más amplia, para no actuar a la ligera obedeciendo a un impulso. Determina lo que sucede primero, considera adónde conduce y entonces actúa de acuerdo con lo que hayas aprendido.
– Al ver las cosas con perspectiva estableces la diferencia entre tú mismo y el diletante, la persona que juega a cualquier cosa mientras resulte cómodo e interesante.
– Piensa detenidamente en las cosas y comprométete de pleno. A no ser que nos entreguemos por completo a nuestros esfuerzos, seremos personas vacías y superficiales y nunca desarrollaremos nuestros talentos naturales.
– Un espíritu poco entusiasta no tiene ningún poder. Los esfuerzos vacilantes conducen a resultados vacilantes.
– La gente suele lanzarse a una empresa de cabeza y sin reflexionar. Antes debes examinar la verdadera naturaleza de tus aspiraciones y medirlas con tus capacidades.
– Sé sincero contigo mismo. Valora claramente tus fuerzas y debilidades. Una cosa es desear ser un campeón y hacer algo con destreza ; otra es serlo realmente y hacerlo con una habilidad consumada. Cada cual está hecho para una cosa distinta. Así como se precisan determinadas capacidades para tener éxito en un campo específico, también se requieren ciertos sacrificios.
– Si intentas ser algo que no eres o te esfuerzas en conseguir algo que está más allá de tus posibilidades, terminarás como un patético diletante. No puedes emprender el vuelo en infinitas direcciones, por más atractivas que sean, y al mismo tiempo vivir de forma fructífera. Sólo puedes ser una persona, ya sea buena o mala. Tienes dos elecciones básicas: o te dispones a desarrollar la razón, siendo fiel a la verdad, o ansías bienes externos. La elección es única y exclusivamente tuya.

LAS RELACIONES CON LOS DEMÁS NOS REVELAN NUESTROS DEBERES
– Debes adquirir el hábito de examinar regularmente tus funciones y los deberes naturales que conllevan. Una vez que sepas quién eres y a quién estás vinculado, sabrás lo que tienes que hacer.
– Salvo en el caso de malos tratos físicos extremos, los demás no pueden hacerte daño, a no ser que se lo permitas. No consientas que te hagan daño y no te lo harán. Sobre esta elección sí tienes control.
– La mayor parte de la gente tiende a engañarse a sí misma pensando que la libertad consiste en hacer lo que te hace sentir bien o lo que favorece el bienestar y la tranquilidad. Lo cierto es que quien subordina la razón a la sensación del momento, de hecho es esclavo de sus deseos y aversiones. Está mal preparado para actuar con eficacia y nobleza cuando se presentan desafíos inesperados, cosa que inevitablemente se da.

LOS ACONTECIMIENTOS SON, POR SÍ MISMOS, IMPERSONALES E INDIFERENTES
– Cuando contemples el futuro, recuerda que todas las situaciones se desenvueven del modo en que lo hacen sin tener en cuenta cómo nos hacen sentir. Nuestras esperanzas y temores ejercen influencia en nosotros, no en los acontecimientos.
– En lugar de personalizar una situación y sacar conclusiones mordaces sobre ti mismo o la naturaleza humana, busca el modo de hacer un buen uso de ciertos aspectos del acontecimiento. En ningún acontecimiento, por horrible que parezca, no hay nada que nos impida buscar esa oportunidad escondida.
– ¿Qué es una buena persona?. La que alcanza la tranquilidad tras adoptar el hábito de preguntarse en toda ocasión “¿qué es lo correcto?”.

NO REPRIMAS NUNCA UN IMPULSO GENEROSO

DEFINE CLARAMENTE LA PERSONA QUE QUIERES SER
– ¿Cuáles son tus ideales personales?. Ya va siendo hora de dejar de ser un vago. Describe con precisión la conducta que quieres adoptar, de forma que puedas observarla tanto cuando estés a solas como con más gente.

HABLA SÓLO CON BUENA INTENCIÓN
– Se presta mucha atención a la importancia moral de los actos y sus consecuencias. Hay que llegar a comprender el con frecuencia ignorado poder moral de las palabras. Uno de los signos más claros de vida moral es hablar correctamente. Ante todo, piensa antes de hablar para asegurarte de que hablas con buena intención.
– Descubrirte a la ligera es una falta de respeto a ti mismo. Mucha gente se siente obligada a expresar cualquier sentimiento, pensamiento o impresión que tenga.
– La cháchara es seductora. No te dejes atrapar por sus garras. Cuando decimos tonterías sobre cosas triviales, nosotros mismos nos volvemos triviales, pues la atención queda absorta en trivialidades. Nos convertimos en aquello a lo que prestamos atención.

APÁRTATE DE LOS ENTRETENIMIENTOS POPULARES
– Casi todo lo que se acepta como legítimo entretenimiento es inferior o ridículo y sólo atiende o explota las debilidades de la gente.
– Lo más fácil de este mundo es deslizarse imperceptiblemente hacia la vulgaridad.

CUIDADO CON LAS COMPAÑÍAS
– Vigila con quien te relacionas. Imitar los hábitos de quienes tratamos es humano. Sin advertirlo, adoptamos sus intereses, opiniones, valores y manera de interpretar los acontecimientos.
– El mero hecho de que la gente sea amable contigo, no significa que debas pasar el tiempo con ellos. Sé selectivo a la hora de hacer nuevos amigos, colegas y vecinos. Todas esas personas pueden tener efectos sobre tu destino. La clave es asociarte sólo con personas que te eleven, cuya presencia saque lo mejor de ti mismo.
– La verdadera prueba de la excelencia personal radica en la atención que prestamos a los pequeños detalles de la conducta, la cual con tanta frecuencia descuidamos. Haz tuya la empresa de sacar lo mejor de los demás, predicando con el ejemplo.

ABSTENTE DE DEFENDER TU REPUTACIÓN O TUS INTENCIONES
– No tengas miedo de los insultos ni de las críticas. Sólo los moralmente débiles se sienten obligados a defenderse o explicarse ante los demás. Deja que la calidad de tus actos hable en tu nombre. No podemos controlar la impresión que los demás se forman de nosotros, y esforzarse por hacerlo sólo degrada el caracter.
– No te molestes en excusarte o defenderte de las críticas. Limítate a sonreir y responder: “supongo que esa persona no conoce mis demás defectos. De no ser así no habría mencionado sólo esos”.

COMPÓRTATE CON DIGNIDAD
– Estés donde estés, compórtate siempre como si fueras una persona distinguida.

MATERIALIZA TUS IDEALES PERSONALES EMULANDO A PERSONAJES EJEMPLARES
– Si tienes la oportunidad de conocer a una persona importante, no te pongas nervioso. Invoca las características de la gente que admiras más, adopta sus modales, su forma de hablar y su comportamiento como si fueran tuyos. No hay nada de falso en ello. Todos llevamos dentro las semillas de la grandeza, pero necesitamos una imagen como punto de referencia para que puedan brotar.

EJERCITA LA DISCRECIÓN AL CONVERSAR
– Nadie disfruta con la compañía de un fanfarrón. Por consiguiente, no agobies a los demás con entusiastas relatos sobre tus hazañas. A nadie le importan mucho tus hazañas y aventuras, y si te las consienten por un rato es por mera educación. Hablar con frecuencia y en exceso de los propios logros resulta cansado y pretencioso.

PREFIERE LA SATISFACCIÓN DURADERA A LA GRATIFICACIÓN INMEDIATA
– Incúlcate el hábito de la deliberación. Aprende a esperar y a evaluar en lugar de reaccionar siempre obedeciendo a un instinto inexperto. La espontaneidad no es una virtud por sí misma.
– La calidad de vida y el tipo de persona en que nos convertimos cambian sustancialmente cuando aprendemos a distinguir entre las emociones baratas y las recompensas significativas y duraderas.

ADOPTA UNA ACTITUD FIRME
– Después de deliberar y determinar que una línea de acción es acertada, jamás pongas en duda tu juicio. Apoya tu decisión. No seas cobarde y evasivo.

EL DOMINIO DE SÍ MISMO DEPENDE DE LA HONESTIDAD CON UNO MISMO
– Ante todo debes saber quién eres y de qué eres capaz. Así como nada grandioso se crea en un instante, lo mismo sucede con el perfeccionamiento de nuestros talentos y actitudes. Siempre estamos aprendiendo, siempre estamos creciendo.
– Lo correcto es aceptar los desafíos. Así es como se progresa hacia el siguiente nivel de desarrollo intelectual, físico o moral. Con todo, no te hagas ilusiones: si intentas ser algo o alguien que no eres, empequeñeces a tu verdadero yo y terminas por no desarrollarte en campos donde podrías destacar de forma natural.
– En el orden divino, cada uno tiene su vocación. Descubre la tuya y síguela fielmente.

OBSERVA MODERACIÓN
– Mediante la vigilancia podemos anticipar la tendencia al exceso. Una vez que caemos, aunque sólo sea un poco, en la falta de moderación, adquirimos impulso y podemos perdernos en los caprichos.

LA DECENCIA Y LA BELLEZA INTERIOR SON MÁS VALIOSAS QUE LA APARIENCIA
– Lo que realmente importa es quiénes somos en nuestro fuero interno y en quién nos estamos convirtiendo.
– Quienes carecen de preparación moral invierten una desmesurada cantidad de tiempo en sus cuerpos.

LOS MALOS TRATOS SON FRUTO DE LAS FALSAS IMPRESIONES
– Si alguien te falta al respeto o habla mal de ti, recuerda que lo hace teniendo la impresión de que es correcto hacerlo. Es poco realista pensar que esa persona te vea como te ves tú mismo. Quien saca conclusiones que se fundamentan en falsas impresiones es quien resulta herido, más que tú, puesto que es esa persona quien va descaminada. Puedes decirte a ti mismo: “A esta persona le parece esto, pero no es más que su impresión”.

TODO TIENE DOS ASAS
– Todas las cosas tienen dos asas: una con la que se pueden llevar, otra con la que no.

EL PENSAMIENTO CLARO ES VITAL
– El pensamiento claro no es una empresa azarosa. Exige una preparación adecuada. Mediante un pensamiento claro somos capaces de dirigir la voluntad, ser fieles a nuestro auténtico propósito y descubrir los vínculos que nos unen a los demás y los deberes que resultan de dichas relaciones.

LLAMEMOS A LAS COSAS POR SU NOMBRE
– Cuando llamamos a las cosas por su nombre las comprendemos correctamente, sin añadir juicios o información por nuestra cuenta. Nombremos la situación tal como es; no la filtremos por nuestros juicios.
– No te arriesgues a dejarte seducir por las apariencias para construir teorías e interpretaciones basadas en deformaciones que son fruto de dar un nombre equivocado a las cosas. Da tu consentimiento sólo a lo que sea efectivamente cierto.

LA PRUDENCIA SE MANIFIESTA ACTUANDO, NO HABLANDO
– Muestra tu carácter y tu compromiso con la nobleza personal mediante tus actos.

LA PRUDENCIA DEPENDE DE LA VIGILANCIA PERSONAL
– La mayor parte de la gente no se da cuenta de que tanto la ayuda como el perjuicio vienen de nuestro interior. En cambio, miran a lo externo, hipnotizados por las apariencias. Somos la fuente de cuanto nos es bueno o malo. Por consiguiente, no recurras a culpar y acusar a los demás.

VIVIR LA PRUDENCIA ES MÁS IMPORTANTE QUE SER VERSADO EN ELLA
– Lo esencial es comprender la naturaleza y alinear las intenciones y actos con la forma de ser de las cosas.
– Quien verdaderamente comprende es quien realmente aplica las enseñanzas. Hay una gran diferencia entre decir y hacer cosas valiosas.
– No otorgues demasiado peso específico a la mera erudición. Fíjate en el ejemplo de las personas cuyos actos son coherentes con los principios que profesan.

EMPIEZA A VIVIR TUS IDEALES
– Ha llegado el momento de que te tomes en serio vivir tus ideales. No debe importarte que los demás no compartan tus convicciones. Pon en práctica tus principios, ahora. Basta de excusas y dilaciones. ¡Esta es tu vida!. Cuanto antes emprendas tu programa de mejora personal, más feliz serás. Cuanto más esperes, más vulnerable serás ante la mediocridad. A partir de ahora, prométete que dejarás de defraudarte a ti mismo. Sepárate de la multitud. Decide ser extraordinario y haz lo que tengas que hacer. Ahora.
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Una respuesta a Un Manual de Vida – Epicteto

  1. deigo hernán tamayo pasos dijo:

    extraordinario tuve 3 veces el libro y 3 veces me lo hurtaron que tal que las personas aplicaran esta manera de vivir no tendríamos odios , rencores, insatisfacciones y como consecuencia un sinnúmero de problemas, confrotaciones y debilidades del ser. L a educación debería estar enmarcada en estos conceptos y pricipios del ser y la felicidad.

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